Ruta BTT-10 Peña del Tejo

La montaña impone sus propias leyes y a veces, se empeña en ponernos las cosas más difíciles….si cabe.

Saludos Bikernautas.

La ruta BTT10 Peña del Tejo y el Sillareto del Libro La Pedrera Pindia, tiene la curiosidad de “acercarse” a las dos montañas míticas de la Montaña Palentina: Pico Espigüete (2.450 m) y el Pico Curavacas (2.520 m) . En medio de ambas se encuentra El Pico del Tejo (1998 m). A este último subiremos.

Partimos desde Puente Agudín, con 8º grados de temperatura en pleno mes de Agosto. Algo normal a 1296 metros de altitud en esta zona de la Montaña Palentina. Las previsiones para el resto del día eran de tiempo nublado, lluvia fina a las 15.00 h y tormentas a partir de las 16:00 h. de la tarde. Teníamos tiempo de sobra para completar el recorrido y llegar al punto de inicio antes de la lluvia. Pero no contábamos con las dificultades de un camino poco transitado, cerrado en varios tramos por espesas brañas que retrasarían nuestro avance y nos agotarían física y mentalmente.

Meteoblue es una APP de predicción meteorológica de montaña y no falla casi nunca, y esta vez no iba a ser menos. El pronóstico se cumplió con puntualidad y a las 13:00 h. tras una racha de viento, levantamos las cabezas para ver como el cielo nublado daba paso a oscuros nubarrones. Habíamos llegado hasta allí atravesando todo tipo de obstáculos en La Senda Penilla Alba, habíamos perdido toda la altitud en una bajada hacia la pista de Valdetriollo y remontado nuevamente por El Camino del Párdigo hasta las antiguas minas de Las Cárcavas, donde finaliza la pista a la altura de una antigua y derruida casa de las canteras. La pista da paso a un estrecho sendero, unas veces marcado y otras no. Mientras oíamos al otro lado de la montaña retumbar el cielo, tratábamos de convencernos de que eran aviones, pero no veíamos nunca ninguno. Dudábamos si seguir adelante o regresar. Mirábamos nuestro GPS y la cima estaba allí mismo, apenas kilómetro y medio para coronar. Parecía que las nubes y su cortina de agua se desviaban hacia El Curavacas. A pesar del riesgo de ir directos hacia la tormenta, decidimos seguir hacia la cumbre.

Más tarde comprobaríamos que una gran parte de ese kilómetro y medio era una vertical por donde debíamos trepar cargando con la bici, y el resto volvía a estar plagado de brañas y rocas imposibles de ciclar. Este tramo nos llevaría una vez más el doble del tiempo previsto.

Con las bicis al hombro, en mitad de la ascensión, llegó la lluvia fina. Chirimiri o calabobos se llama por aquí. Casi se agradecía en ese momento la ligera ducha. Pero la hierba cada vez más húmeda, comenzó a volverse más resbaladiza. Tras el esfuerzo en la ascensión, iniciamos un nuevo tramo un poco menos empinado, esta vez entre las rocas semi-enterradas por Los Collados. Una vez más no nos librábamos de empujar nuestras bicis. Los últimos metros hasta la cumbre volvían a elevarse y estaban poblados de escobas, lo que nos obligaba a seguir los senderos que nos abría una manada de caballos que nos predecía.

Llegamos a la cima a la vez, nosotros y la tormenta. A 1998 metros la lluvia ya no era agradable y nuestra ropa de verano estaba empapada a esas alturas. El granizo golpeaba nuestros cascos. No había tiempo para disfrutar de las vistas, ni de hacer fotos. Iniciamos la bajada por una pelada y pedregosa ladera hasta un pequeño collado en Canchos Negros, cuando una despistada cierva se nos cruza en el camino antes de desaparecer de un brinco. No fueron los únicos ciervos que vimos durante ese día. Un majestuoso ejemplar macho de gran cornamenta y su pareja, se habían cruzado trotando asustados mientras atravesábamos los bosques de Alba de los Cardaños.

La lluvia arreciaba con más fuerza, las baterías de mi gimbal se acabaron y no era momento de detenerse a cambiarlas, así que guardé mi cámara en la mochila y seguimos bajando con un estridente y desesperante chirrido de frenos que disturbaba el silencio de aquellos valles. Cuando parecía que ya habían pasado todas las calamidades posibles y que todo sería una divertida y cómoda bajada por praderas, llegaron de nuevo las temidas brañas. Seguíamos el estrecho sendero, pero una y otra vez, volvía a cerrarse impidiendo el paso del manillar. Una nueva pelea, tratando de pasar entre enganchones, arañazos y los dolorosos golpes de los dichosos pedales en nuestras tibias y gemelos, minaba nuestro ánimo y escasas fuerzas.

Finalmente, tras sortear varias veces el Arroyo Las Cárcavas, llegamos a la Tenada Lamas, en la parte baja del valle, donde tomamos la Pista Lamas. En esas condiciones, desestimamos tomar el desvío de 13 Kilómetros más, que subía hacia el Sillareto y bajaba por El Camino de Los Chozos, paralelo al Arroyo Mazobre. Decidimos seguir el curso del Río Cardaño ¡¡¡Un camino limpio y desbrozado!!!. Por fin podíamos rodar con velocidad a pesar del frío en el cuerpo.

Tras ocho horas de pelea, llegamos al coche ateridos, empapados y cubiertos de barro. Con las manos entumecidas y los dedos insensibles, nos cambiamos las ropas empapadas a duras penas y entramos en el pequeño bar de Puente Agudín. Allí dentro, en ese reducido y humilde espacio, un poco mayor que un refugio de montaña, disfrutamos de un par de platos de huevos fritos con chorizo y lomo. Sin duda los mejores del mundo, como así les dijimos a una pareja de alemanes, que también habían sido sorprendidos por la lluvia y que se animaron a probar “typical spanish food”, mientras secaban sus ropas. Poco a poco, llegaban lugareños que contaban anécdotas de esas montañas, seguidos de espeleólogos cubiertos de barro y arneses que habían bajado a no se sabe que simas y barrancos. Nosotros, mientras tanto, seguíamos mojando aquel inolvidable pan casero en nuestro plato de huevos.

Este humilde final de ruta, nos pareció la mejor recompensa posible a un día que recordaremos toda la vida… como épico!

Track: ( No recomiendo hacer esta ruta mientras los caminos sigan así de cerrados) https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/ruta-btt10-pena-del-tejo-40436976

El Vídeo:

Marter

2 Comments

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  1. La crónica explica perfectamente lo que ha sido esta ruta: épica 😅
    La impotencia de quedarte sin fuerzas para seguir subiendo por los riscos, unido a la lluvia y lo intransitable de los caminos ha hecho que llegara al final exhausta y un poco decepcionada.
    A toro pasado se ve de otra manera y es seguro que no se nos olvidará nunca.
    Gracias por tu ayuda, chico fuerte 💪 😘

    Me gusta

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